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Bicentenario: la Casa Rosada busca "cerrar la grieta"

30 may 2016

Por Jaime Rosemberg – Para La Nación

Pasó el 25 de mayo y ahora el Gobierno enfoca sus cañones en el 9 de julio, el festejo del Bicentenario que la Casa Rosada imagina "federal y austero", pero, por sobre todo, una ocasión ideal para "comenzar a cerrar la grieta" de las divisiones en el país.

La presencia del presidente Mauricio Macri en el Congreso Eucarístico Nacional, el 19 de junio; su foto con el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, en Humahuaca, izando la bandera argentina la medianoche del 9 de julio, y sus instantáneas con los gobernadores de todos los partidos en el mediodía de la fecha patria, en Tucumán, persiguen todas el mismo objetivo: mostrar a un presidente "de todos los argentinos", más allá de los colores y simpatías partidarios, a la cabeza de un festejo nacional que quedará en la historia.

El nuevo logo del Bicentenario, que encabeza desde esta semana cada comunicación oficial, apunta según la Casa Rosada a la idea de "unión de los argentinos". Y la orden que tienen los funcionarios, dentro y fuera de Balcarce 50, es no "profundizar" las diferencias con la oposición de cara a los festejos de la declaración de la Independencia.

"Vemos este festejo como el inicio del tercer siglo de los argentinos. El de la inclusión, que complementa al primero, de la organización, y el segundo, de los derechos y la democracia. El festejo de nuestros contemporáneos, nuestros hijos y nietos, los que piensan o no como nosotros", resumió a LA NACION el ministro de Cultura, Pablo Avelluto, quien junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis; la canciller Susana Malcorra, y el titular del Sistema de Medios, Hernán Lombardi, trabajan en la coordinación de la multitud de proyectos y actividades culturales previstas para el festejo.

Su contraparte tucumana, el comité creado bajo la tutela del gobernador peronista Juan Manzur, trabaja contra reloj para terminar de definir tiempos y espacios. Tendrá al Presidente en el tedeum y el desfile patrio, actividades confirmadas hasta el momento.

La noche del 8 al 9 de julio será una fecha significativa, más allá de que Macri empezará con los gestos casi tres semanas antes, el 19 de junio. Ese día estará en Tucumán para el cierre del Congreso Eucarístico, un renovado gesto a la Iglesia luego del intercambio de cartas con el papa Francisco y su presencia en el tedeum porteño. "Vamos a estar esperando la llegada del 9 de julio en las calles", se entusiasma Avelluto, para quien "si el 25 de mayo está asociado con Buenos Aires, el 9 de julio es el Norte, y tiene algo de epopeya histórica".

Con ese espíritu, funcionarios de la Casa Rosada y del gobierno del radical jujeño ya trabajan en la hipótesis más firme: que el Presidente comience el día patrio en Jujuy, donde cerró su campaña presidencial y una provincia a la que considera su "segunda casa", como evaluaron cerca del gobernador. Desde ambas gestiones dan por hecho que Macri pasará la noche del 8 en Humahuaca y por la mañana del 9 llegará a Tucumán.

Al mismo tiempo, la vigilia de esa noche se trasladará a todo el país, donde habrá espectáculos musicales, danzas en las calles, museos abiertos durante toda la madrugada. "No hay grieta ni debería haberla en ese sentido", afirmó un funcionario, dejando la puerta abierta para alguna sorpresa,

Los gestos a la Iglesia y los aliados de la UCR se trasladarán a la oposición peronista. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, ya les pidió a los gobernadores que adelanten sus festejos provinciales para poder estar junto al Presidente el 9, en Tucumán. La misma invitación hicieron los responsables del Gobierno en el Senado (Federico Pinedo y Gabriela Michetti) y Diputados (Emilio Monzó) para sesionar el 6 de julio en esa provincia, tal como lo hicieron los congresales hace dos siglos. La jugada se complementa con la invitación que a través de la Cancillería ya se cursó a embajadas extranjeras en el país para que participen de la fiesta.

En el Gobierno creen que las medidas anunciadas el viernes, sobre todo el pago de sentencias a jubilados, redundarán en un "mejor clima" en cada casa. Y que la oposición, encarnada hoy en el kirchnerismo más duro, habrá bajado algo su virulencia en coincidencia con los festejos patrios, o que al menos concederá "una tregua".


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