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Los auxilios al Ejército

Formación de una milicia cívica en Tucumán.

En la sesión del 18 de mayo de 1816, el Congreso tomó conocimiento de la renuncia del gobernador de Córdoba, coronel José Javier Díaz. Ni bien leída, Cayetano Rodríguez dijo que este tipo de asunto debía pasar directamente al Director Supremo, dejando al Congreso “libre y desembarazado” para poder expedirse sobre “los principales objetos de su reunión y del interés común del Estado”.

Según “El Redactor”, esta postura pareció “dura y excesivamente restringida” a algunos diputados. José Ignacio de Gorriti protestó contra ella, lo que dio lugar a un comienzo de discusión. Al cabo, se acordó que el Congreso podía tomar resolución sobre la dimisión de Díaz.

Luego, se trató una cuestión de protocolo, sobre la concurrencia del cuerpo a la próxima misa conmemorativa del aniversario del 25 de mayo. Por la noche, hubo sesión extraordinaria. Había que tratar un parte del jefe del Ejército del Norte, José Rondeau. Informaba que el enemigo estaba próximo a atacarlo, con las divisiones que tenía reunidas en Yavi. Avisaba que iba a sostenerse en la fortificación de Tumbaya, y que estaba esperando reforzarse con el batallón número 10: preguntaba si el mismo estaba en marcha.

Se llamó al gobernador de Tucumán, para inquirirle sobre las carretas, cabalgaduras, monturas y demás, que debía enviar al Ejército. Contestó que las remitiría en breve, pero que cada carreta requería 50 pesos como pago de flete. Se le indicó que enviara 50 carretas, costeadas costeara con empréstitos pagaderos a tres meses.

Hubo debates y mociones sobre el auxilio al Ejército, de los diputados Sáenz, Medrano y Gascón. Finalmente, “se acordó y quedó resuelto que, del vecindario de esta ciudad, se formase “una milicia cívica con inmediata dependencia del Soberano Congreso”.


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