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El Nobel de Medicina Jack Szostak disertó en Tucumán sobre el origen de la vida

17 may 2016

Szostak fue presentado por el tucumano Raúl Mostoslavsky, egresado de la UNT, con quien trabaja en Estados Unidos.

El Salón Blanco de Casa de Gobierno fue el escenario de la disertación del premio Nobel de Medicina 2009, Jack Szostak, quien aseguró que “la vida podría haber surgido a través de una serie de pasos químicos”.

Antes de la exposición en el marco del Bicentenario de la Independencia argentina, el reconocido profesional fue recibido por el vicegobernador a cargo del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo, y por funcionarios del gobierno provincial. Szostak  fue presentado por el tucumano Raúl Mostoslavsky, egresado de la UNT, con quien trabaja en Estados Unidos.

“Es una de las grandes visitas que tenemos en este año del Bicentenario”, dijo el secretario general de la Gobernación, Pablo Yedlin, durante una conferencia de prensa. Szostak es investigador de la Universidad de Harvard, que fue distinguido por sus trabajos de biología molecular. “Ha descubierto las telomerasas, que son las enzimas que protegen los cromosomas. Esta tarea tiene mucha utilidad en el tratamiento del cáncer”, explicó el funcionario.

El origen de la vida

Szostak realizó una interesante explicación sobre las investigaciones en las que actualmente está trabajando. Hizo especial hincapié en lo que son los telómeros, descubrimiento que lo llevó a ganar el Nobel de Medicina en el año 2009. Los telómeros son los extremos de los cromosomas. Se tratan de regiones de ADN no codificante, altamente repetitivas, cuya función principal es la estabilidad estructural de los cromosomas en las células eucariotas, la división celular y el tiempo de vida de las estirpes celulares. Además están involucradas en enfermedades tan importantes como el cáncer.

También habló sobre los estudios para crear células en situaciones no biológicas. “Por primera vez, hemos sido capaces de hacer copias de ARN enzimático dentro de las vesículas de ácidos grasos”, resumió.

Además, explicó la relación que existe entre los telómeros y la formación de tumores. “En la mayoría de nuestras células los niveles de telomerasa, una enzima que promueve el alargamiento de los telómeros, son muy bajos, pero en el 90% de los tumores están aumentados y eso les permite, a sus células, convertirse en inmortales y seguir dividiéndose para siempre. Una pieza importante para la formación de tumores”.

Respecto a los ladrillos de la vida, el científico opinó que “la mayoría de esos materiales se formaron por la química de la Tierra, empezando con la química de la atmósfera que fabrica el cianuro”. “Es paradójico que el cianuro, que es tan tóxico para nosotros, pueda haber sido el material inicial para hacer las moléculas de la vida. Sin embargo, pensamos que en estos ambientes superficiales, el cianuro puede haberse acumulado, puede haberse transformado y haber generado todas las otras moléculas”, sostuvo.

La guerra contra el cáncer

Durante su disertación, Mostoslavsky expresó que la humanidad le está ganando la guerra al cáncer. “Lo que quise transmitir es que estamos en una revolución científica y clínica. Estamos viendo los frutos de 30 años de investigación. Muchos tumores que hasta hace cinco años eran fatales, hoy tienen cura, a través de la inmunoterapia. Es un momento histórico en los conocimientos moleculares”, destacó.

A su vez, explicó que “la proteína con la que trabaja, denominada SIRT6, regula cómo nuestro ADN se cierra y abre, lo que sirve para expresar o inactivar genes, SIRT6 es un regulador crítico, células que no tienen SIRT6 funcionando bien pueden hacerse cancerosas”.

Por último, el científico tucumano señaló que “la clínica oncológica de Argentina es de primera. Cuando las primeras dos drogas de inmunoterapia se aprobaron a hace un año, a los dos meses ya había dos clínicos argentinas que estaban listas para usarla”.


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