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Una renuncia en Santiago

José Agustín Molina será el prosecretario.

La sesión del Congreso de las Provincias Unidas del 10 de mayo de 1816, se abrió con la lectura de un pliego del gobernador de Santiago del Estero, coronel Pedro Isnardi. Presentaba la renuncia al cargo, exponiendo, dice la crónica de “El Redactor”, el “mal estado de su salud y lo ominoso de aquel clima con respecto a su constitución”. El Congreso acordó aceptar la dimisión y resolvió que el Cabildo de aquella ciudad se encargase provisionalmente del mando político, dejando el mando militar “al Comandante de Armas que allí hubiese”.

Luego, el secretario, José Mariano Serrano, reiteró la moción de que “se auxiliase a los secretarios, excesivamente gravados, con el nombramiento de un prosecretario que les facilitara el desempeño de su cargo”. Se resolvió, a propuesta de Pedro Medrano, nombrar al doctor José Agustín Molina, por unanimidad de votos. Sería su deber asistir diariamente a las sesiones públicas para ayuda de los secretarios y reemplazarlos en sus ausencias. Asistiría a las secretas, cunado fuese llamado. Hay que recordar que Molina había sido elegido en 1815 diputado por Tucumán, y que renunció de inmediato a esa función.

El otro secretario, Juan José Paso, dijo que el Director Supremo le había sugerido que se librase “título en forma, suscrito por todos los representantes”, que acreditase su nombramiento. Tras discutir el asunto, se resolvió que no era necesario ese documento, ya que la designación había sido comunicada a todos los pueblos por el Congreso. Era suficiente título, a juicio del cuerpo.

La sesión terminó contestando varios oficios de los correos del Perú y de Mendoza, y se acordó que “se pidiesen las actas del reconocimiento que han prestado al Soberano”.


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