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Sesión del 12 de abril de 1816

De la mesa del Congreso debió haber varias, además de la presidencial.

La más firme tradición tucumana sostiene que la mesa que se encuentra en el Salón de la Jura de la Casa Histórica, es la que sirvió para la presidencia del Congreso de las Provincias Unidas, en 1816.  

La mesa pertenecía a la familia de Bernabé Aráoz y a fines del siglo XIX era propiedad de su nieta, doña Francisca Aráoz de Aráoz. Según don Nabor Córdoba, ante ella se había anudado, en 1812, el compromiso de don Bernabé con el general Manuel Belgrano, de reforzar el Ejército del Norte para enfrentar a los realistas en la batalla de Campo de las Carreras. El poeta Baldomero Fernández Moreno dedicó a este mueble inspiradas estrofas, en una de sus composiciones.

Ocurre que, en el templo de San Francisco de esta ciudad, se exhibe otra mesa, también de considerable antigüedad. La comunidad franciscana asegura que ella fue facilitada en préstamo al Congreso y que estuvo en el salón en que se declaraba la Independencia, como también los sillones que se muestran conjuntamente.

Obvio es decir que, en estos temas, no se cuenta para dilucidarlos más que con referencias de la tradición; que, en este caso, se inclina resueltamente por la mesa de los Aráoz. De todas maneras, es perfectamente creíble que, además de la correspondiente a la presidencia, hubiera otras distribuidas en el salón, ya que los diputados debían tener dónde apoyarse para escribir.

En contra de lo que muestran todas las reconstrucciones pictóricas del 9 de julio, es razonable creer que existieron tantos sillones como diputados había, ya que no puede pensarse que estuvieran constantemente de pie.


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