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A tres días del Año del Bicentenario

29 dic 2015

Por Magena Valentié
Para La Gaceta

Faltan tres días para que comience el Año del Bicentenario. Y 100 años para que vuelva a repetirse una celebración de esta envergadura. Es tan significativa esta fecha para la Argentina que la Iglesia Católica decidió postergar dos años su Congreso Eucarístico Nacional (debía haberse realizado en 2014) para hacerlo coincidir con los 200 años de la Independencia. Son dos grandes acontecimientos que atraerán las miradas de todo el país a Tucumán durante todo 2016. Y si venía el Papa, como se esperaba en un principio, los ojos del mundo iban a estar aquí. No pudo ser. Quizás porque en su lógica de la humildad no hubiera soportado siquiera la idea de ser él, Jorge Bergoglio, el centro de la atención, y no la Eucaristía. Como tampoco le cuadraba interferir en los festejos del Bicentenario. “¿Vos creés Alfredo que mi presencia opacaría las celebraciones de Tucumán?”, se dice que preguntó. “¡Pero no ... todo lo contrario!”, fue la respuesta. Sin embargo, algo de eso habría tenido que ver - además de la agenda apretada - la decisión de no venir a Tucumán (pese a su deseo de estar aquí, como él mismo se encargó de transmitir a todo el que le preguntaba, incluido Marcelo Tinelli). Ahora sabemos que vendrá en 2017 a la Argentina, cuando ya no haya ningún brillo que opacar.

Apertura del Año en la Casa Histórica

Dentro de tres días, el jueves por la noche, el párroco de la Catedral junto con vecinos de la ciudad y las autoridades que quieran sumarse, harán un brindis en la Casa Histórica, como gesto para recibir a un 2016 lleno de galas. Bien termine la misa de las 20.30, los fieles saldrán de la Catedral y se encaminarán hacia la casa de la Jura. Así comenzará un año muy importante para hacer memoria de nuestra identidad histórica y para enorgullecernos por vivir en la ciudad histórica de la Independencia.

En 2016, los católicos del país celebrarán tres cosas importantes: El Congreso Eucarístico Nacional, el Bicentenario de la Patria y el Año Jubilar de la Misericordia. Por eso Eucaristía, Bicentenario y Misericordia serán los tres ejes de esta XI edición del congreso.

La Iglesia aspira a que del 16 al 19 de junio Tucumán se convierta en el centro de la Eucaristía, es decir, del Cristo Vivo, presente en el momento de la consagración durante la misa. Esto, que parece tan teológico y alejado del mundo secular, no puede ser más cercano a la realidad, urgente y palpable. La cuestión social. No olvidemos que el papa Francisco pone al pobre, al excluido, en el centro de la vida cristiana. Si alguien quiere ver el rostro de Jesús, enfréntese cara a cara con el pobre (de dinero y de espíritu). Por eso ... atención. Las discusiones y las conclusiones del congreso no sólo van a ser de interés “espiritual”, sino también social y política.

El segundo eje es el Bicentenario de la Patria y también de la Iglesia en estas tierras. Lo ha repetido el arzobispo Alfredo Zecca hasta el cansancio: “la Patria nació con la Iglesia Católica”. “No se entiende la historia de la independencia argentina sin la presencia de la Iglesia católica”. Por eso hasta el lema del Congreso tiene que ver con esa concepción: “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.

El tercer eje será la Misericordia, que tampoco quedará encerrado en el ámbito católico. Porque la Misericordia trae de la mano la paz social, la ayuda al pobre y al enfermo. “Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos” (Bula Misericordiae Vultus, n.15).

Todo 2016, hasta el 20 de noviembre de 2016, estará atravesado por la Misericordia. Justamente ayer, en el Jubileo de la Familia, Francisco no perdió oportunidad para hablar de la Misericordia. Dijo que quiere que toda familia cristiana sea un lugar privilegiado en el que se experimenta la alegría del perdón. “El perdón es la esencia del amor, que sabe comprender el error y poner remedio”, dijo. “¡Qué importante es para nuestras familias caminar juntos para alcanzar una misma meta! Sabemos que tenemos un itinerario común que recorrer; un camino donde nos encontramos con dificultades, pero también con momentos de alegría y de consuelo”. “Es en las familias unidas donde los niños maduran su existencia, viviendo la experiencia significativa y eficaz del amor gratuito, de la ternura, del respeto mutuo, de la comprensión mutua, del perdón y de la alegría”. Este mensaje no es católico únicamente, es universal. Por eso la Misericordia es también un concepto que el Papa quiere que llegue a todos.

Congreso Eucarístico, abierto y gratuito

El Congreso Eucarístico Nacional también es para todos. Las conferencias y las celebraciones serán libres y gratuitas, pero habrá una inscripción arancelada para los congresistas, que cubrirá: mochila con kit de formación, seguro de vida, vouchers de almuerzos y meriendas, entradas a espectáculos culturales, pases para transporte y material bíblico y de estudio.

El congreso tiene cuatro fuentes de financiamiento: 1- La inscripción de los 150.00 congresales que se esperan. 2- Donaciones de empresas y personas. 3- Una colecta nacional el 3 de abril, día de Jesús de la Divina Misericordia. 4- Obras y servicios por parte del Estado, para que Tucumán pueda contar con la infraestructura que necesita para recibir a cientos de católicos. En el Hipódromo de Tucumán se realizarán los grandes encuentros y habrá actos en plazas y otros puntos de la ciudad.

Sin haberlo buscado, el domingo 19, día de clausura del congreso, será también el Día del Padre. El dato en un principio hizo titubear a los organizadores, pero prefirieron confiar en la Providencia. Quizás sea una oportunidad para festejar juntos, como hermanos, la Misericordia del Padre.

Fuente: La Gaceta


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