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Basílica de Nuestra Señora de La Merced

El Capitán Juan Pérez de Zorita vino con los primeros Mercedarios que llegaron al Tucumán, siendo uno de ellos el padre Pedro Cervantes, quien asistió a las ciudades de Cañete, Córdoba del Calchaquí y Londres. Asentados en Santiago del Estero, fundaron su primer convento en San Miguel de Tucumán en el año de su repoblamiento de 1565, bajo el Patronazgo de Santa Bárbara.

El comendador de La Merced, Fray Pedro Rendón, conjuntamente con el Capitán Gaspar de Medina, organizó la defensa de la ciudad en los acontecimientos de 1575.

El primer sacerdote, hijo de estas tierras, ordenado en la ciudad de San Miguel de Tucumán en el año 1583 por el Obispo Vitoria, fue el Padre Mercedario Fray Antonio Marchena.

Los Mercedarios fueron los primeros en trasladarse al nuevo sitio de La Toma. Ya en el año 1683 construían su nuevo convento e iglesia; esta última terminó de construirse años después y fue tomada como ejemplo por el Obispo de Córdoba del Tucumán en el año 1736, al ordenar la construcción de la nueva Matriz de San Miguel de Tucumán en sitio frente a la Plaza, al sur del Cabildo.

La Orden de La Merced tuvo su sitio en la ciudad de Ibatín desde su fundación y, al trasladarse a La Toma, ocupó correspondientemente el mismo en la nueva ciudad. Por distintas circunstancias, los mercedarios no pudieron ocupar sus conventos al promediar el siglo XIX, lo que motivó que Celedonio Gutiérrez en el año de 1848 promulgara una ley luego del fallecimiento del último Mercedario de Tucumán, expropiando todas sus propiedades, las que se reducían a lo que quedaba de la manzana original, en la que tenían construido su colegio y convento, además del templo. En dicha ley, se destina el colegio y convento a educación y el templo y objetos sagrados, a la Matriz.

Este primer templo resistió hasta la primera mitad del siglo XIX, posteriormente comenzó a construirse en su lugar un segundo edificio que fue demolido por razones estructurales en las primeras décadas del siglo XX, y ya en 1946 se construyó el actual.

Además de la importancia que tuvo para el desarrollo de la región la actividad de la Orden Mercedaria, cabe destacar el reconocimiento del Gral. Belgrano a la Virgen de La Merced por su intercesión en la Batalla de Tucumán. El mismo, además de nombrarla Generala del Ejército Argentino en el año 1813, desdobló la Parroquia de la Matriz creando el Curato de la Victoria.


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