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San Antonio de Padua

El 19 de Mayo de 1886, Silverio Figueroa donó a los Frailes del Convento de San Francisco, de la ciudad de San Miguel de Tucumán, un terreno con la condición de ser usado como granja del mismo convento, con exclusión de cualquier autoridad que pretendiere intervenir en esta donación, y con el objeto de que se construya una capilla si es posible a los donatarios y de uso exclusivo de los mismos, sin obligación de dar misas todos los domingos, solamente las veces que puedan los frailes.

Este terreno se encuentra en las cercanías de Simoca, donde los Franciscanos construyeron la Iglesia y Convento de San Antonio de Padua a fines del siglo XIX. Las ruinas de la Iglesia y convento, con su terreno, fueron donadas al Gobierno de la Provincia en el año 1977 por su último propietario (Decreto Nº 2168-Expte: 1426/83-M.- 7713).


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