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Plaza Belgrano

14 oct 2015

En el año 1809, Manuel Reboredo, síndico del Convento de San Francisco, solicitó a José María Larramendi efectuar la mensura de las chacras que le fueron otorgadas al convento inmediatamente después del traslado de la ciudad en 1685, según las tenían en Ibatín, y ratificada su posesión en el año 1775. Dichas chacras tenían dos cuadras y media por trece cuadras, a partir de la actual esquina Alberdi y Gral. Paz, y desde allí para el sudoeste en la dimensión citada. Luego de analizar esta situación, y como era uso y costumbre en las mercedes dadas, el Cabildo decide dejar a los franciscanos una cuadra de frente por las trece de fondo según el plano levantado por el agrimensor.

En 1816 y bajo estas premisas, el Gral. Belgrano construye sus casas en las proximidades del fuerte de la ciudadela y solicita al cabildo la compra de la manzana en que están situadas. Este terreno de una cuadra de lado se encuentra girado 45° respecto del trazado de la ciudad, coincidiendo la esquina este con la actual esquina Lavalle y Alberdi y de allí una línea hacia el Noroeste, y otra al Suroeste, determinando un rombo. En reconocimiento de sus importantes servicios, el Cabildo de Tucumán le hace merced de dicha manzana al General el 16 de noviembre de 1816. En el año 1818, el General Belgrano, al enterarse de la Victoria del Gral. San Martín en Maipú, y reconociendo la importancia de la misma para el desarrollo de la gesta libertadora de América del Sud, erige una Pirámide de ladrillo asentada en barro, para conmemorar dicha batalla.

Los años pasan y la ciudad se va extendiendo paulatinamente fuera de las calles de ronda. En el año 1821, Felipe Bertres elabora el plano de los ejidos de la ciudad, rectificando el damero y como consecuencia la manzana del Gral., ya fallecido, queda girada los 45° en su nueva ubicación lindante con la calle de la Pirámide. Esta propiedad la hereda Dolores Helguero, quien para atestiguar su propiedad recurre en el año 1858 a militares que habían pertenecido al Ejercito del Norte bajo las órdenes de Belgrano. En el año 1857, el jefe de Policía Juan Elías, solicita al Gobernador A. J. de la Vega se declare “plaza Belgrano” la manzana en la que tenía sus casas el Gral. y donde está situada la Pirámide conmemorativa de hechos tan caros para la independencia sud-americana. El Gobernador accede y le solicita implemente los medios. Al año siguiente llega Emidio Salvigni a esta ciudad y encarga a Juan Elías que a su costa arregle la Pirámide y le haga una cerca de hierro, preservando así este importante monumento.

El gobierno compró a Dolores Helguero la propiedad para destinarla a plaza Pública, posteriormente comprará otros terrenos quedando la Pirámide en el centro de la Plaza que se inaugura oficialmente en 1878 como Plaza General Manuel Belgrano. Un año antes, la municipalidad encarga al escultor cordobés José Atilio Allió, la construcción de una borla de mármol para coronar la pirámide8 y en el año 1879 encarga a Donato Álvarez el revestimiento con Mármol de la Pirámide.


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